Notas |
Estas notas (tituladas "Quieres sentirte mejor, aumenta tu actividad física!") fueron escritas por el columnista pergaminense Carlos Garat para el diario La Opinion. Clickee las de su interés para tener más información:
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| Selección del calzado |
| Bueno nos reencontramos con la columna
de los miércoles, dedicada a aquellos que decidieron hacer un cambio
en sus vidas y están en la lucha, como lo estamos nosotros y tantos
otros.
Si nos hiciste caso, y participaste de la media maratón de Pergamino, sé que estás feliz y motivado. Si no participaste no te preocupes, hay otras pruebas que no debés dejar pasar. Si trescientas personas desde los 4 a los 75 años de edad participaron el domingo 28 y llegaron con una sonrisa mezcla de felicidad y satisfacción en los rostros, vos que esperas? Vamos ahora a analizar algunos consejos para algo que es sumamente importante, tanto que de ello depende la salud de nuestros pies, articulaciones, músculos, y huesos: la compra del calzado adecuado para correr o caminar. De compras Hay muchas formas de encarar la compra del calzado para correr o caminar. En general Se puede comprar sin ton ni son, o guiados por criterios poco prácticos como por ejemplo los aspectos estéticos (si me queda bien con la calza o el pantalón, si es lindo, si es de colores chillones, si la usa Michael Jordan para las fotos etc. Se puede uno dejar guiar por los vendedores (muy pocos tienen experiencia personal en correr). O se pueden seguir algunos caminos más o menos racionales. El Dr. Tim Noakes, notable fisiólogo del ejercicio sudafricano y experto en temas relacionados con el atletismo de resistencia ha propuesto que cuando se vaya a comprar un calzado de correr , se elija un modelo intermedio en precio, calidad y cualidades (podríamos suponer que se refiere a un calzado de la categoría estables). Luego si el calzado cumple sus funciones sin provocarle lesiones ni molestias ni ningún otro tipo de consecuencias que se le pudieran atribuir, entonces, dice, siga comprando ese mismo modelo en tanto el fabricante lo siga produciendo. O eventualmente el que más se le parezca (funcionalmente hablando). Si, en cambio surgen problemas, tener en cuenta la naturaleza de éstos y coherentemente con esa información buscar una solución mejor. Para ahorrarte algunas etapas en este proceso de ensayo y error debes tener en cuenta algunas premisas. Por ejemplo, si pesas 95 kilogramos tu calzado conviene que te provea buena amortiguación es decir debe ser un calzado robusto. Por otra parte si eres de peso medio, podrías usar un calzado que te brinde estabilidad y no sea tan pesado. Otra cosa ve a comprar el calzado por la tarde. El pie para esas horas ya ha adquirido sus máximas dimensiones y su tamaño representa más fielmente el que podrá tener al correr, que si vas por la mañana. Segundo, llevá el mismo tipo de medias que utilizarás en la práctica diaria. Tercero, asegúrate de que sobre al menos un centímetro, entre el dedo gordo del pie (o el dedo más adelantado según como sea tu pie) y el lado interno de la punta del calzado. Cuarto, fíjate si calzado, puedes separar los dedos de los pies. De ninguna manera el antepié – la parte de adelante del pie – debe quedar aprisionado dentro de la horma. Quinto, asegúrate de que el contrafuerte del talón lo contiene firmemente evitando que el talón deslice hacia arriba cuando flexiona el pie en la parte final de la fase de apoyo, antes del despegue. Sexto, verificá que con el calzado atado como corresponde el empeine no sufra excesiva presión ni sea comprimido por ningún elemento rígido (hemos visto elementos cosméticos que los fabricantes han agregado a la lengüeta de ciertos modelos, sin ninguna necesidad que no sea estética, y que provocaban serios problemas a la anatomía del corredor). Séptimo, ensaya correr con el calzado puesto dentro del local, aunque más no sea unos metros y aunque el vendedor te tome por loco. Aunque lamentablemente los corredores experimentados sabemos que el veredicto definitivo sobre la adecuación de un calzado no se puede dar sin antes correrle unos 10 kilómetros, por lo menos, en la prueba dentro del local tendrás una aproximación mucho mejor que si solo te los prueba parándote o caminando. Octavo, en cuanto al calce vos sos quien está en mejores condiciones de saber que es lo que te conviene, por eso probá tantos modelos y talles como sea necesario hasta sentir el que mejor te va. Si eres mujer no te dejes encasillar en los modelos para damas; muchas mujeres corresponden al patrón de horma estándar con que se diseñan esos modelos – generalmente son más angostas – pero otras diferirán y puede que te sientas más cómoda con calzado de horma masculina. Vida útil Existen algunos criterios orientativos para saber cuando ha llegado la hora de reemplazar un calzado de correr. Se acepta que un calzado de correr (de entrenamiento) utilizado por una persona de peso medio, que no sufra de grandes problemas de apoyo (sobre pronación o sobre supinación) y usándolo para una mezcla estándar de entrenamientos lentos y veloces y en terrenos de dureza intermedia, puede durar sin perder todavía dramáticamente sus condiciones de amortiguación hasta unos 800 kilómetros. Se sabe que si el individuo pisa mal el calzado soportará menos. También si el corredor es muy pesado. O si la proporción de trabajos rápidos por sobre los lentos es mayor. Por otro lado, si el corredor hace uso de su calzado mayormente sobre terrenos blandos, éste durará más. Si el calzado es más pesado y armado, durará más. Si es más liviano y flexible, menos, al punto que un calzado de competición puro quizá solo sirva para no más de un par de carreras en condiciones óptimas. Otros criterios objetivos se basan en la simple observación del calzado. Si apoyado sobre una superficie plana y mirado de atrás el calzado está claramente torcido (el eje vertical del talón no es perpendicular al suelo sino oblicuo), le ha llegado la hora del retiro. Todo esto hace que más allá de los criterios orientativos, el corredor deba estar atento a sus propias sensaciones para discernir cuando es el momento preciso de cambiar el calzado. El síntoma más evidente es la aparición, injustificada por otras razones, de dolores en los pies o en las articulaciones. O cansancio muscular mayor al usual en las piernas y muslos. Cualquiera de estos síntomas debería ser tomado seriamente y decidir a hacer la inversión en el momento justo y no verse obligado después a hacerlo en atención médica. Tipos de zapatillas disponibles Calzados con gran capacidad de amortiguación: Estos calzados ofrecen un máximo de amortiguación y se sienten más blandos y suaves al pisar que cualquiera de los de las otras categorías. Para lograr esto sus diseños resignan la capacidad de controlar movimientos viciosos y disponen de pocos o ningún tipo de elemento que le dé una mayor rigidez a la zona del arco medio. Estas características hacen que el calzado sea más flexible. Este tipo de calzado estaría desaconsejado para los corredores que no tienen al menos una pisada biomecánicamente neutra (sin pronación ni supinación excesivas) y mucho menos para aquellos que tienen serios problemas en este aspecto. Tomemos en cuenta que la amortiguación es quizá el argumento de ventas número uno con el que se pretende convencer al consumidor de este tipo de artículos. Y dado que una amplia mayoría de los corredores NO se halla dentro de la categoría que se beneficiaría de usar este tipo de calzado concluimos que hay que colocarse en una posición muy cautelosa cuando se considera este aspecto del calzado como un argumento decisorio para la compra. Resumiendo: no siempre el calzado que mejor amortigua es el mejor para el corredor. Hay otros temas a tener en cuenta. Los calzados de esta categoría pesan entre 270 y 320 gramos (para un talle de referencia que usaremos siempre de 9½ puntos en versión masculina y en el sistema americano). Calzados estables: En esta categoría los diseños intentan conciliar las características de amortiguación con las de control de movimientos espurios del pié. Generalmente vienen provistos de algún tipo de inserto plástico o bien de una goma de mayor densidad en la mitad interna (medial) de la entresuela (típicamente esta zona de mayor densidad se fabrica en otro color para que sea claramente distinguible). La huella que deja el calzado de ésta categoría es intermedia, ni completamente recta a la altura de la zona del arco medial ni tampoco completamente cavada. Aconsejaríamos este tipo de calzado a aquellos corredores que tienen arcos mediales normales, que no sufren serios problemas de pronación ni supinación y buscan unas zapatillas de entrenamiento que les ofrezcan una buena amortiguación dándoles al mismo tiempo un mínimo de control de movimientos. Los calzados de esta categoría pesan entre 300 y 370 gramos. Calzados con gran control de movimientos: Con un énfasis en la rigidez los calzados de esta categoría se diseñan pensando en ofrecer un máximo de control de los movimientos viciosos en el apoyo del pie en carrera, fundamentalmente la sobre pronación. Artilugios tales como insertos plásticos (de dimensiones más generosas que en la anterior categoría), entresuelas de mayor espesor y de poliuretano (por su mayor durabilidad y tolerancia a las presiones que la EVA) y contrafuertes de talón más rígidos son algunos de los elementos de los que se valen los fabricantes para lograr productos eficaces en esta clase. La base de apoyo generalmente termina en una suela de goma al carbón de alta resistencia a la abrasión, más dura y pesada, que deja una huella que típicamente se distingue porque es recta a la altura del arco medial, pareciéndose no casualmente a la huella que dejarían los individuos hacia los cuales estaría orientada esta categoría, corredores con pié plano que necesitan una buena base de apoyo para sus pies y que limite los movimientos de sobre pronación o sobre supinación que sufren. Este tipo de calzado está aconsejado además para los corredores más pesados ya que en general son construidos con énfasis en la durabilidad y la resistencia a las grandes presiones. También se puede aconsejar la elección de calzados de esta categoría a aquellos corredores que usen plantillas o insertos ortopédicos correctivos ya que la mayor profundidad interior con la que son diseñados permite acomodar estos elementos. Los calzados de esta categoría pesan entre 320 y 400 gramos. Calzados de entrenamiento livianos: En esta categoría de calzados se podría clasificar a aquellos que siendo más livianos y flexibles que los calzados de entrenamiento descritos más arriba conservan, sin embargo, cualidades de amortiguación y control de movimientos mínimas y satisfactorias para la aplicación que se les da. Típicamente se puede recomendar este tipo de calzados a los corredores biomecánicamente eficientes y de pisada neutra que busquen unas zapatillas más dúctiles y ligeras para entrenamientos veloces o como calzado alternativo para competencias mayores a los 15 kilómetros. Los calzados en esta categoría pueden pesar entre 250 y 290 gramos, frecuentemente presentan una silueta de base algo cavada y están fabricados con materiales más livianos pero también menos resistentes. Calzados de competición: Estos calzados llevan a un extremo la disminución del peso en favor de darle al corredor un mejor rendimiento teórico (cuanto menos peso se transporta en los pies menor gasto de energía se hace y más uso de la potencia muscular en producir desplazamiento horizontal). Tienen una silueta de base sumamente cavada (lo que los hace también muy flexibles) y la entresuela se reduce a una mínima expresión tanto en espesor como en peso. Se eligen los materiales más livianos pero también los menos duraderos para su diseño. Los elementos de control de movimientos no existen y la amortiguación es mínima. Solo les pueden usar aquellos corredores beneficiados por la naturaleza que son livianos, biomecánicamente eficientes y no tiene ningún vicio de movimiento de los pies en la fase de apoyo. Además por la escasa amortiguación que ofrecen solo se recomienda que sean utilizados en carreras de menos de 15 kilómetros, observándose que solo muy pocos individuos de entre los descritos pueden utilizarlos para competir en maratón. Generalmente los individuos que reúnen las condiciones para usar estos calzados son, también, corredores muy veloces y como tales resuelven el contacto inicial del apoyo en carrera con la zona metatarsiana o media de sus pies por lo que se pueden dar el lujo de tolerar los espesores mínimos en la zona del talón que ofrecen estos calzados. Los calzados de esta clase suelen pesar entre 170 y 210 gramos. Calzados todo terreno: Desde la popularización de las actividades al aire libre y en naturaleza han comenzado a aparecer en el mercado nuevos productos que tratan de satisfacer las necesidades de sus cultores. Entre estos productos, claro está, se encuentran los calzados específicamente diseñados para las duras condiciones que imponen los desplazamientos en terrenos naturales y característicamente más agresivos. Los cambios más importantes en el diseño están dados por suelas más durables y de mejor tracción, así como refuerzos en la capellada y especialmente en la zona de los dedos para protegerlos de los golpes contra rocas u otros elementos de la naturaleza. También se suelen ver calzados de este tipo fabricados con capelladas hechas en telas permeables al vapor de agua pero no al agua líquida, tales como el GoreTex Fuera de estas diferencias sus diseños están basados en los de los calzados de tipo estable, un compromiso entre amortiguación y control de movimientos. Previsiblemente estos calzados son más pesados que sus equivalentes para pavimento y sus pesos oscilan entre los 390 y los 450 gramos. Cada marca con su librito Los últimos años han sido testigos de avances importantes en la industria del calzado. Las principales propuestas de las compañías se centran en dos aspectos de las cualidades del calzado, su amortiguación y el control de movimientos espurios. Todo esto dentro de los límites impuestos por el peso, la flexibilidad y los costos de fabricación. Algunas de las soluciones que han hallado los fabricantes consisten en el reemplazo de los materiales tradicionales para las entresuelas con otros elementos que no sufrieran el deterioro producido por las compresiones repetitivas a que las somete la carrera. Asi hay desde un sistema basado en cámaras de gas a presión superior a la atmosférica encapsuladas en poliuretano que teóricamente mantienen sus propiedades de amortiguación inalteradas a lo largo de toda la vida útil del calzado. Como punto débil de este sistema se ha informado que estas cámaras son vulnerables a las pinchaduras provocadas por elementos punzantes que se pueden hallar en el terreno. Estas cámaras están ubicadas, así como los dispositivos de otro tipo de la mayoría de los fabricantes en las zonas de mayor sensibilidad al impacto, comúnmente debajo de la zona metatarsiana o debajo del talón. Algunas empresas han preferido utilizar polímeros de alta tecnología. Otras están usando estructuras plásticas semirígidas y aprovechando las propiedades de flexibilidad de estos artificios logran aumentar la durabilidad de la amortiguación en sus calzados. También hay quienes, haciendo uso de cápsulas con una sustancia gelatinosa asegura dispersar el impacto de forma más eficiente y duradera, por toda la vida del calzado. Nuestra opinión es que ninguna de estas tecnologías se destaca claramente por encima de las demás. Algunos modelos funcionan bien y otros con las mismas tecnologías y de la misma marca ofrecen un desempeño pobre. Por eso nuestro consejo es que salvo que. dispongas de buen respaldo económico y puedas resolver la situación descartando el calzado fallido y volviendo a comprar otro, no compres la última tecnología sino que te centres, mejor en calzados de rango intermedio de precios y que por lo general se fabrican con tecnologías intermedias que además de ser más económicos, están más probados. |